lunes, junio 17, 2013

Dos pilotos y un marino vieron fuego cuando cayó el Air Class



Un piloto, testigo del accidente del avión de Air Class que se estrelló el 6 de junio de 2012, declarará ante la justicia penal que vio una llamarada antes del impacto del Fairchild en aguas del Río de la Plata donde murieron los dos tripulantes. El testigo, presentado por la familia del piloto fallecido Walter Rigo, contradice lo señalado por el informe primario de la Oficina de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación, cuyo resultado está en poder de la jueza Beatriz Larrieu. 

Esa investigación oficial, aseguró en base a pericias de la Dirección Nacional de Bomberos sobre las piezas encontradas, que “no hay vestigios de incendio en vuelo o después del impacto”. 

La aeronave cayó a dos kilómetros de la Isla de Flores a una velocidad cercana a los 900 kilómetros por hora y con un ángulo de inclinación de la nariz del avión de 40%, según el reporte oficial. 

El abogado de la familia del comandante Rigo, Martín Thomasset, dijo a El Observador que el jueves pasado presentó un documento de 36 páginas a la justicia cuestionando varios aspectos de la investigación. 

Comentó que un aviador declaró ante la Oficina de Investigación de Accidentes que vio fuego antes del impacto del avión de Air Class. Esa declaración fue grabada pero no aparece en el documento con las conclusiones presentadas en conferencia de prensa por el comandante de la Fuerza Aérea, Washington Martínez. Según el abogado, otro piloto también mencionó el incendio –este es el que declarará ante la Justicia– y lo mismo dijo un marino militar, narró Thomasset. 

Otros cuestionamientos de la defensa de la familia de Rigo, refiere a la inspección de la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica (Dinacia), cuyo inspector –que siempre era el mismo para los aviones de Air Class– anotó como “OK” la existencia de piloto automático y director de vuelo, cuando en realidad, el avión siniestrado, no los poseía. Thomasset también verificó que en la noche del accidente las condiciones del tiempo eran aptas para volar e incluso anexó la información de vuelos anteriores al de Air Class que no reportaron problemas climáticos. En el informe oficial se mencionó al factor meteorológico entre los que pudieron haber contribuido en el accidente.

Otro elemento cuestionado por Thomasset refiere a las hélices. Las aspas estaban dobladas hacia atrás, como consecuencia del impacto, a excepción de una que apareció lejos del lugar del accidente y cortada en forma recta, lo que puede significar “fatiga material” por el uso. El informe oficial determinó que una hélice había sido cambiada y eso no quedó asentado en el libro correspondiente. Desde Air Class, su abogado Florencio Macedo, explicó a El Observador que la hélice fue reparada en Argentina y durante siete días se voló con una prestada.

Si bien es cierto que el cambió no quedó anotado, sólo se trata de una falta administrativa, razonó, y eso no pone en peligro la seguridad del vuelo. En las conclusiones de la investigación oficial se afirma que las hélices, según los análisis realizados por las Facultades de Ingeniería y de Ciencias, no presentaban problemas y estaban funcionando al momento del impacto. De acuerdo a esos análisis, las hélices no se desprendieron, no hubo fallas en su material, ni tuvieron una sobrecarga eléctrica. La defensa de los familiares de las víctimas, el comandante Rigo y el copiloto Martín Riva, entienden que la falta de mantenimiento del avión, y otras irregularidades constatadas en la investigación, hacen responsable a Air Class del accidente. Desde la aerolínea se afirma que la caída no obedeció a fallas mecánicas, sostienen que el informe mostró que los motores estaban funcionando al momento del impacto, y manejan como principal hipótesis del accidente, a un error del piloto.

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