lunes, marzo 28, 2011

ULTIMO VUELO DE IBERIA A VALENCIA....

La compañía aérea deja de operar en Valencia después de 77 años tras suprimir la ruta con Barajas por el AVE Domingo, 8 de la mañana. Un avión Airbus 320, de Iberia, despega del aeropuerto de Manises en dirección a Barajas. No volverá nunca más. Hoy la aerolínea suprime definitivamente su trayecto con Madrid y deja de operar en Valencia, cerrando una página de su historia que se abrió el 1 de septiembre de 1934 con el primer vuelo regular que llegó al aeropuerto de Manises. LAS PROVINCIAS recogía aquel momento para la posterioridad con una crónica en la que contaba cómo había llegado aquel primer aparato trimotor que «inaugura el servicio aérero entre Madrid y Valencia. Ello será motivo de satisfacción general por constituir una gran mejora para nuestra ciudad, que estará en rápida e inverosímil comunicación con Madrid». No se llamaba entonces Iberia la compañía, sino LAPE, ya que la compañía había sido intervenida por el Estado tras la depresión de 1929, agrupada en la concesionaria Classa, cuyos bienes incautados crearon en 1932 Líneas Aéreas Postales Españolas (LAPE). Desde entonces, y con el parón de la Guerra Civil, Iberia ha mantenido un servicio regular de viajeros entre Valencia y Madrid, que se incrementó con el paso de los años, acompañado de nuevas rutas que desde que en 1997 Air Nostrum se convirtió en una franquiciada de Iberia quedaron en manos de la aerolínea propiedad de la familia Serratosa. Iberia mantuvo en los últimos años el vuelo Madrid-Valencia. Nueve frecuencias diarias tenía a finales del pasado mes de noviembre, que con la vista puesta en la inauguración del AVE el 19 de diciembre se redujeron a cuatro a principios de mes. Hace dos meses, Iberia decidió que no valía la pena seguir operando esta ruta. Dejó claro que Air Nostrum seguiría ofreciendo la posibilidad de conectar las dos capitales, sobre todo por los pasajeros en tránsito, que viajan desde Barajas a los destinos que Iberia opera sobre todo con América. Ayer apenas había pasajeros facturando en la cola de Iberia. De los seis mostradores de la aerolínea, en la terminal regional, solo uno estaba atendido por personal de la compañía, que atendía alos viajeros que, con cuentagotas, aparecían. Ninguno de ellos sabía que iban a subir en el penúltimo vuelo que Iberia operaba con Valencia, 77 años después. «Vengo de Málaga, y entiendo la decisión de Iberia. El AVE es mucho más rápido y cómodo, no te obligan a quitarte los zapatos o a abrir el ordenador portátil, apenas hay que hacer colas y te deja en el centro de la capital. ¿Qué más quiero?» decía José Luis Carretero. Sin ejecutivos El resto de pasajeros eran extranjeros en tránsito a otros destinos europeos. Nada de maletines y ejecutivos rumbo a reuniones. «Viajan con el AVE», dice uno de los empleados de la compañía, que a pesar de la inauguración de la línea de Alta Velocidad entendía que había mercado para todos. Pero con la llegada del AVE, las compañías aéreas que volaban a Madrid aseguraron que el pasaje había bajado hasta el 20% de la capacidad de los vuelos, una circunstancia que dificultaba que siguiera operando con la frecuencia horaria que existía hasta entonces. Sin embargo, la decisión de Iberia y Ryanair de suprimir la ruta sentó mal entre el empresariado y los hosteleros valencianos, que entendieron que perder conexiones con Barajas iba a limitar la llegada de turistas a la ciudad. Los transitarios también se quejaron de la supresión del trayecto operado por Iberia, ya que los aviones de Air Nostrum, los CRJ-90 o 100, no permiten trasladar carga ligera que hasta esta mañana podía viajar hasta Madrid. «Perdemos competitividad», decían los transitarios al enterarse de la supresión de la ruta de Iberia, una decisión secundada por la compañía de bajo coste Ryanair.

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