lunes, septiembre 15, 2008

Spanair incumplía medidas de seguridad establecidas por Boeing

MADRID.- Spanair pudo haber evitado el accidente de avión del pasado 20 de agosto que costó la vida a 154 personas. Al menos, así lo revela un primer borrador del informe de la comisión que investiga el siniestro, al que ha tenido acceso EL MUNDO. La compañía no cumplía las recomendaciones del fabricante de sus aviones, Boeing, al pie de la letra, sobre todo en lo que se refiere al sistema sonoro que avisa a los pilotos de que la configuración de la aeronave para el despegue no es la correcta.
El documento en cuestión deja constancia que los pilotos del vuelo JKK 5022 no revisaron ese sistema de avisos antes de iniciar la ruta Madrid-Las Palmas de Gran Canaria. De hecho, incide en que "la tripulación debe verificar el funcionamiento" de este sistema al hacer la comprobación previa que todo piloto ejecuta antes de arrancar los motores de la aeronave.
El manual de operaciones de Boeing establece que la revisión de ese mecanismo sonoro debe hacerse antes del primer vuelo del día y en las escalas, con independencia de que los pilotos sigan siendo los mismos. En cambio, el libro de Spanair que estaba en vigor en el momento del accidente establece que este sistema sólo se comprueba antes del primer vuelo del día y en las escalas entre vuelos, salvo que uno –al menos– de los pilotos continúe de servicio en ese mismo avión.
Este primer borrador, que ha sido muy cuestionado en el seno de la propia comisión de investigación, recuerda el accidente del MD-82 que se estrelló en Detroit (EEUU). Después de este siniestro, en el que uno de los fallos del avión fue que no saltó la bocina que avisa al piloto de que las alas de la aeronave –flaps y slats, pequeñas aletas traseras y delanteras, respectivamente– no estaban extendidas, McDonnell Douglas recomendó a todas las aerolíneas que operasen aviones de la familia MD-80 comprobar el sistema de avisos antes de cada vuelo.
Este accidente se produjo en 1987, cuando Spanair aún no era cliente de Boeing. No obstante, los libros de las compañías deben ser actualizados por las mismas. A esto se suma el hecho de que al hacer operaciones en vuelo, los procedimientos de las aerolíneas deben ser aprobados por la Dirección General de Aviación Civil.
Este primer borrador, de apenas 12 folios, advierte de que una comprobación del sistema sonoro antes del vuelo "podría haber detectado un posible fallo", pero la prueba de funcionamiento de este mecanismo no estaba prevista entre las tareas que había que realizar antes de iniciar este vuelo, ya que los pilotos eran los mismos que operaron el vuelo anterior Barcelona-Madrid.
En este sentido, las recomendaciones de este primer borrador señalan que debe exigirse a las aerolíneas que revisen este sistema de avisos antes de cada despegue.
Los redactores del documento, que no es el definitivo de los investigadores –en la comisión existen siete grupos de trabajo–, recomiendan a Aviación Civil que establezca medidas para asegurar que se revisa este sistema antes de cada vuelo. Pese a estas incipientes conclusiones, la comisión sigue investigando por qué se produjo ese fallo en la cabina y por qué la configuración del avión no era la correcta. Hasta entonces, siguen abiertas las responsabilidades del accidente.
FUENTE: ELMUNDO.ES

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